TÍA MARÍA SE DEBATE ENTRE LA ACEPTACIÓN Y LA PROTESTA

Arequipa. Persisten las dudas sobre el proyecto minero, pero no con la radicalidad del 2011. Hoy se reúne un grupo de agricultores para definir si piden anular nuevo EIA.
Carlos Herrera Flores
La reunión convocada hoy por la Junta de Usuarios del Valle de Tambo, en Arequipa, es clave. En ella, un grupo de agricultores que rechaza el proyecto minero Tía María definirá una suerte de hoja de ruta para presionar la anulación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la minera, que aprobó el Ministerio de Energía y Minas la semana pasada.
Ayer el valle de Tambo, ubicado a casi dos horas de la Ciudad Blanca, estaba tranquilo. Sin embargo, se ha anunciado la presencia de 40 policías para evitar cualquier incidente.
No obstante a los esfuerzos de Southern Perú para socializar el proyecto, persiste la división: los que apoyan la explotación de dos minas de cobre a menos de tres kilómetros del área agrícola y quienes se oponen desde el 2011.
El valle tiene casi nueve mil hectáreas sembradas con productos de pan llevar en los poblados de Cocachacra, Dean Valdivia, Punta de Bombón y Mollendo. Los agricultores temen que sus cultivos sean cubiertos por el polvo proveniente de la operación minera.
También están preocupados por las consecuencias de la lixiviación, un proceso para separar el cobre de la roca, en el que se usa ácido sulfúrico.
Por miedo a la contaminación, en el 2011, los tambeños salieron a las calles para rechazar Tía María. Las protestas dejaron tres muertos y obligaron a suspender el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de Tía María. Southern elaboró un estudio nuevo que fue aprobado la semana pasada por el gobierno de Humala.
Dudas y apuestas
A poco más de tres años del conflicto social, la ola opositora no es la misma. La República llegó al valle para captar la sensibilidad de los tambeños. Se conversó con una veintena de autoridades, dirigentes, líderes de opinión y ciudadanos de a pie. En poco más de la mitad persisten las dudas; los demás apuestan por el proyecto, por los puestos de trabajo y el dinamismo que imprimiría al desarrollo local.
Los dirigentes se han dividido y se acusan mutuamente de haber sido comprados por Southern. Además, el cuestionado gerente de Relaciones Institucionales de la minera, Julio Morriberón, ha pedido perdón. A eso habría que añadirle la propuesta de entregar S/. 100 millones para Islay y bolsas de trabajo para las que hay 17 mil inscritos.
A favor y en contra
Elías Bedoya, un agricultor de 63 años, sostiene que aunque Southern diga que cambió su EIA, que usará agua del mar y que no generará polvo, es mentira. “La mina va a contaminar el río y cultivos. Ya nos causó daño antes con los humos de Ilo, mató los olivares”, refirió.
Postura contraria tiene el presidente de la Junta de Usuarios de Punta de Bombón, Gustavo Núñez, que apoya Tía María. Este agricultor de 67 años opina que la minería traerá desarrollo. “Si causa algún daño lo deberá compensar”, dijo.
Mientras tanto, la mina gana terreno con una estrategia distinta: busca la simpatía de tirios y troyanos.