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Paro en Arequipa: Irracional afán de figuración atentó contra derechos de niños

El paro en Arequipa pasará a ser recordado no solo por tener intereses ajenos al desarrollo de la región y a su escasa adhesión, sino porque perjudicó a los niños y adolescentes, cuyas clases escolares tuvieron que ser suspendidas por motivos de seguridad, Incluso, por el mismo, motivo no se pudo llevar a cabo el simulacro de sismo, básico para hacer frente a emergencias como los terremotos, que ya han causado muertes y fuertes daños materiales en la Ciudad Blanca.

Y es que actuar con el afán de figuración y por un interés sectario por sobre el interés nacional, le jugó una mala pasada al gremio de transportistas de Islay, la población en su mayoría no se sumó a sus manifestaciones y quedó en evidencia que su falta de coordinación intergremial hizo que otros
sectores, en especial, en el Valle de Tambo, no los respalden.

Sin embargo, sus dirigentes se aferraban a la ilusión de ver en la quema de llantas, un éxito para su medida. Una vana ilusión que solo contribuye a causar una mala imagen a la bella Arequipa.

A pesar de que el propio secretario general del Sindicato de Choferes de Mollendo, Luis Pérez, reconoció que el alza exagerada del precio de los combustibles, incluso por encima de lo que se cobra en Arequipa, era un tema de los griferos, prefirieron hacer generalizaciones para “convocar” a otros sectores.

No reconocían que no era el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) el único responsable sino, principalmente, la evidente ansia usurera de los distribuidores que operaban con impunidad ante la aparente ineficiencia de algunos organismos de control como el Indecopi.

En clara obediencia a extrañas consignas, los transportistas no solo realizaron su jornada deslucida en Mollendo sino que, consumaron junto a sus similares del resto de la región Arequipa, un atentado contra una política de Estado sobre prevención de desastres, pues el jueves 31 de mayo se recordaba la muerte de al menos 80 mil peruanos durante el terremoto de 1970 y se tenía previsto ejecutar el Simulacro Nacional de Sismo y Tsunami.

El paro obligó a que el Gobierno Regional, por seguridad de la población, reprograme para el 12 de junio la actividad y suspendiera las labores escolares. Ante ello, el Mercado Central también cerró sus puertas. No se pensó en el bien común sino en el interés sectorial.

José Luis Chapa, secretario general de La Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa, confirmó que los transportistas se han comprometido a que después del paro, no subirán el pasaje, pero no señaló propuesta alguna para enfrentar el tema del cambio de matriz energética ni las medidas contra los griferos.

Ricardo Quispe, secretario de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP-Islay), intentó minimizar el evidente fracaso dela convocatoria local y optó por destacar que la medida en el sur del país fue contundente. Sin embargo, tampoco planteó alternativas al régimen de calidad de los combustibles, mitigación de la contaminación y se limitó a señalar que espera que el gobierno los escuche y anule el incremento del ISC.

En fin, pura politiquería, figuretismo sindical, y un daño a los menos favorecidos.