El rojerío le sigue el peligroso y violento juego al Sutep Conare

Por “El Piquero observador”

Nos llama la atención que todo el rojerío se haya apretujado tras la convocatoria a un nuevo paro del SUTEP Conare. Queridos maestros, ustedes saben bien qué buscan estos dirigentes, ustedes saben bien que promueven la violencia, ustedes deben saber que los medios de comunicación a nivel nacional han demostrado que la hermana del dirigente Castillo es militante del CONARE.

¡Sí!, ése grupo que pide la liberación del responsable del mayor número de muertes por violencia en el país.  Ustedes maestros que me formaron y que han formado por vocación a muchas generaciones les preguntamos, ¿realmente creen que promoviendo el abandono de los alumnos en las escuelas tendremos algún día un mejor Perú? Maestros y padres de familia, estamos próximos a que en el mundo la digitalización avance, es decir, las máquinas van a hacer mucho el trabajo que hoy llevamos a cabo.

La mejor manera de asegurarle un mejor futuro a nuestros hijos es educarlos, es prepararlos.

Merecen los profesores mejores salarios sí, pero alguien cree que será posible si no volvemos más productivo al país. Sin inversiones no habrá empleo ni pago de impuestos y sin impuestos no hay cómo mejorar los salarios de los profesores, de los policías, del poder judicial de los médicos y las enfermeras. Necesitamos que todos produzcamos más.

¿Cómo logramos eso? En lo que nos corresponde haciendo que el valle sea más productivo, aprovechando la oportunidad que nos da el desierto y no creyendo las mentiras de quienes nos dicen que el mundo se va a acabar.

La minería está en la ciudad de Arequipa, pasa algo malo. Sino, preguntémonos por qué no hay marchas enormes allá, porqué el sur está tranquilo, por qué las escuelas en Ilo tienen equipos multimedias, por qué alcanzan los mejores resultados sus alumnos. Que respondan antes de que se sigan juntando perro, pericote y gato, porque en esta oportunidad no están siendo convocados por San Martincito, el Santo Moreno del Perú. ¡He dicho!