EL DEÁN VALDIVIA

Por: Ing. Mario Arenas Figueroa

El valle de Tambo, en la provincia de Islay, Arequipa, Perú, está orgulloso de ser la cuna del ilustre arequipeño Juan Gualberto Valdivia Cornejo. Nacido el 11 de julio de 1796 en el pueblo de Cocachacra y de padres humildes, supo ganarse un sitial en la historia de Arequipa con el estudio y la lectura, a lo que se sumó su amor a la juventud, a la Patria y a Arequipa. Con justa razón es llamado el representante o símbolo de Arequipa del siglo XIX.  Nuestro ilustre personaje tuvo una vida polifacética: clérigo regular y secularizado, teólogo, abogado, jurisconsulto, político, periodista, agricultor, militar, revolucionario, escritor, historiador, biógrafo y maestro, pero destacó como religioso, político y maestro.  Hay tres etapas decisivas en la vida del Deán Valdivia:  •  Religioso mercedario entre 1816 a 1826  •  Político y revolucionario, siendo abogado y fraile exclaustrado, entre 1827 a 1844.  •  Sacerdote arrepentido, en el Cabildo Eclesiástico de Arequipa, entre 1844 a 1884.  Ingresó al convento de la Merced de Arequipa en 1816 en donde se ordenó de sacerdote el 22 de febrero de 1823, se destacó como un religioso y maestro con ideas liberales. En 1821 fue socio fundador de la Academia Lauretana, una institución cultural.  En 1826 se exclaustró y se dedicó a la enseñanza en la Academia. El 14 de mayo de 1827 leyó una disertación contra el celibato eclesiástico. Colaboró con la fundación del Colegio de la Independencia (1827) y de la Universidad San Agustín (1828). En 1828 se recibió de abogado.  Su espíritu inquieto y apego a la Constitución lo llevaron a la política en la segunda etapa de su vida. Desde entonces su vida estuvo ligada con la política cambiante del país y con Arequipa. En 1834 apoyó la revolución del general Nieto en defensa del presidente Orbegoso y en contra del general Gamarra. Este es el período más violento de su vida, se entregó a fondo a la causa apoyado por el pueblo arequipeño con ardor y vehemencia. Aquí nació la leyenda de “cura revolucionario montado a caballo y armado con fusil”.  Gracias a sus consejos, el general Santa Cruz derrotó al general Salaverry en 1836 en Socabaya e influyó para que Arequipa apoyara a la Confederación Perú- Boliviana en el mismo año. Participó en la defensa de ésta contra los chilenos en 1837. El acercamiento a Santa Cruz como secretario y su labor periodística en El Yanacocha, en apoyo y defensa de la Confederación, lo situaron en la cúspide de su actuación política. Derrotada la Confederación en 1839, sufrió la persecución política. Su gloria se acabó y empezó su ocaso político.  En el tercer período de su vida, en la madurez, es moderado en sus actos, se alejó de la política revolucionaria. En 1840 se dedicó a la agricultura en Arequipa y a su profesión de abogado, pero en 1844 cerró repentinamente su estudio y se arrepintió públicamente de su actuación pública pasada. Esto le permitió ingresar al alto clero en el Cabildo Eclesiástico de la Catedral de Arequipa como chantre de merced y canónigo de merced en 1844, arcediano en 1846 y deán el 12 de diciembre de 1853, a la edad de 57 años hasta su muerte. Desde entonces fue más conocido como “El Deán Valdivia”, marcó una época en la historia de Arequipa, “la época del Deán Valdivia”.  La tranquilidad de esta nueva vida le permitió exponer sus conocimientos naturalistas y químicos en 1845 sobre los recursos minerales del valle de Tambo y Arequipa en “Miscelánea Química” y en el “Manual para los bañantes en las aguas termales de Yura y Jesús” en 1872, su afición a la historia, con “Fragmentos para la Historia de Arequipa” en 1847 y la “Biografía del gran mariscal peruano Ramón Castilla” en 1873.  En 1855 fue elegido diputado de Arequipa para la Convención Nacional. En 1856, la Convención lo nominó obispo del Cusco, pero la Santa Sede no lo preconizó en 1861 por haberse opuesto al celibato religioso en 1827, cuya disertación fue incluida en el INDEX, en 1857 y por su participación militar en 1834. En 1845 se retractó de su disertación contra el celibato religioso. En 1874 publicó “Memorias sobre las revoluciones de Arequipa de 1834 a 1866″. Se retiró a la vida privada y se dedicó a publicar diversos temas, especialmente sobre enfermedades. Falleció en Arequipa el 12 de diciembre de 1884 a la edad de 88 años.  El Deán Valdivia no es el representante de la Arequipa revolucionaria, su participación en la gesta de 1834 fue fugaz, no obstante, se ha explotado este episodio con fines políticos. Su verdadera vocación fue religiosa y de maestro. El Deán Valdivia no se apartó de la religión católica después de su exclaustración. El general Nieto y el presidente Orbegoso lo nombraron Vicario General del Ejército en 1834 y 1835. En el mismo año fue propuesto por Orbegoso como cura de Tío y Sachaca, pero ante la oposición del obispo Goyeneche, lo nombró cura de la parroquia de Paucarpata, renunció a este cargo en mayo de 1836. En 1855 polemizó con Vigil sobre tolerancia y libertad de cultos. En 1859 publicó “Defensa del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María ” y en 1878, “Defensa del poder temporal del Romano Pontífice”, además, entre otros artículos en apoyo a la religión y a juventud.  Su sacerdocio estuvo vinculado con el magisterio, como maestro, su labor fue fecunda y ejemplar, sobresalió sobre todas las otras actividades por su amor y dedicación a la juventud.  Fue cuatro veces rector del Colegio de la Independencia en 1828, 1844, 1854 y 1868 hasta 1869. Entre 1858 y 1867 fue rector del Convictorio de San Carlos de Lima. El 3 de julio de 1870, a la edad de 74 años, fue elegido rector de la Universidad San Agustín de Arequipa. En 1974 fue reelegido pero no aceptó el cargo porque la ley lo prohibía.